Lussekatter

Cuenta la historia que Lucía, una joven cristiana de Sicilia, estaba comprometida con un hombre que no profesaba su misma fe. Lucía entregó sus regalos de matrimonio a las familias más pobres, comportamiento que fue considerado poco adecuado y por ello que fue condenada a la hoguera. Sin embargo, el fuego no le hizo ningún daño. La leyenda de Santa Lucía se originó en Italia y de allí, pasó a Escandinavia.

 

Se dijo que Lucía dio panecillos de azafrán( Lussekatter) a los niños para protegerlos de los demonios del mal. El color azafrán de la Lussekater fue pensado para asustar a los demonios. Hoy en día los Lussekatter son una de las tradicionales panaderas mas queridas de los suecos durante las vacaciones de invierno.

La costumbre de celebrar el 13 de diciembre se ha practicado durante casi 400 años. Hoy es una tradición familiar, en la cual la hija mayor representa a Lucía. Vestida de blanco, con una banda roja en la cintura y una corona de velas encendidas, reparte los panes de azafrán (Lussekatter) a familiares y amigos.

El día de Santa Lucía se considera un símbolo de la esperanza por el regreso de tiempos más cálidos y más luminosos. Y tiene sentido, considerando que en Escandinavia, durante esta época del año, las temperaturas son muy bajas, las noches demasiado largas y los días duran apenas unas pocas horas.

Ingredientes:

1/2 cucharadita de azafrán

50 g de levadura

175 g de mantequilla de buena calidad

300 ml de leche

200 gr de azúcar granulada

1/2 cucharadita de sal

1 huevo

Uvas pasas sin hueso para decorar

Preparación:

En un mortero machacamos el azafrán junto con un poquito de azúcar y añadimos la leche templada. Movemos y añadimos la levadura , movemos con una cuchara. Dejamos reposar unos 10 minutos para que la levadura vaya haciendo efecto.

Añadimos el resto de los ingredientes y amasamos durante al menos ocho minutos, dejamos reposar en un lugar cálido durante 15 minutos. Dividimos la masa en 18 trozos iguales y hacemos tiras con las que formaremos el bollito como si fuera una ensaimada, en el centro le pondremos una o dos uvas pasas y los dejaremos reposar y levar  al menos 30 minutos en un lugar cálido. Hay que dejar que el brioche fermente y doble su tamaño: a temperatura ambiente o dentro del horno tibio (precalentado a 50 grados y después apagado). El tiempo de fermentado depende del tamaño de las piezas. Precalentamos el horno a 200ºC. Batimos un huevo y pintamos los panecillos para que tengan un aspecto brillante. Metemos los panecillos al horno durante al menos 10 minutos pero como cada horno calienta diferente , tendremos en cuenta que estén doraditos.